CORE o núcleo de estabilidad lumbo-pélvico, es el área que engloba todos los músculos pertenecientes a la zona del abdomen, parte baja de la espalda, diafragma y el suelo pélvico, en total lo conforman dos sistemas:

  • El Form closure o sistema pasivo, que son las estructuras que carecen de capacidad contráctil (huesos articulaciones, capsula articular, ligamentos, cartílagos y discos)
  • El Force closure o sistema activo, formado por elementos contráctiles (tendones, fascias y 29 pares de grupos musculares).

Es como el “corset” de nuestro cuerpo que entre sus funciones principales es la protección de nuestros órganos internos.

Es la unión entre el tren superior e inferior, así que resulta clave para desarrollar un correcto equilibrio coordinación y estabilidad en nuestro cuerpo.

En este centro de gravedad se inician todos los movimientos, permitiéndonos mantener una correcta postura y disminuyendo el riesgo de lesiones.

Los músculos del CORE ayudan a generar y trasferir la fuerza necesaria mediante cadenas musculares desde los segmentos mayores a los pequeños del cuerpo durante las actividades deportivas y actividades de la vida diaria.

Si existen disfunciones o alteraciones debido a una falta de fortalecimiento y resistencia en estos músculos estabilizadores del tronco y de la pelvis se asocian a lesiones musculares y articulares de la columna vertebral.

Al reeducar y fortalecer nuestro CORE podremos evitar lesiones y mejorar los tiempos de rehabilitación y recuperación tanto a nivel funcional como deportivo, ya que la mayoría de los gestos deportivos y de actividades de la vida diaria son movimientos tridimensionales que se realizan en tres planos de movimiento y requieren fuerza y balance de tronco, cuando estos factores están alterados el resultado es una técnica ineficiente que predispone a lesiones.

Los beneficios de una buena estabilización lumbo-pélvica y un CORE fortalecido: